Medios modernos

El club debe contar con una biblioteca de obras científicas para que sus cófrades puedan robar y matar de acuerdo a los más modernos procedimientos industriales. Roberto Arlt.

sábado 30 de abril de 2011

De la boda real de Hugo y Cristina al acto grasa de William y Kate

Dice Castañeda -La democracia y la monarquía- en su blog:

"En nuestro país Clarín, La Nación y Perfil, entre otros medios, coinciden en señalar los detalles de la ceremonia, las medidas de seguridad, los atuendos que lucirán los asistentes, los invitados de honor, la parafernalia de la mega fiesta.
Pero hay un detalle no menor: ¡¡¡es una puta monarquía!!!
¿No la ven? ¿Qué parte de “Reino” Unido se saltearon? ¿No nos hinchan las pelotas todos los santos días desde esos mismos medios sobre la importancia de la democracia que el kirchnerismo pone en juego con cada proyecto de ley que impulsa? ¿No se horada la institucionalidad con cada pedo que se tira Guillermo Moreno? ¿No nos dicen peyorativamente que Cristina tiene modales de “reina”? ¿No sindican el problema mayúsculo de la falta de transparencia republicana? ¿No se llenan la boca hablando de algo que No Pasa en nuestro país mientras sí miran con buenos ojos lo que Sí Pasa en otros países?
¡¡¡Hay Mo-nar-quías en el Siglo XXI!!!
¿No van a decir nada?
"



Dice Luis Bruschtein hoy en P12 -Péguele a Moyano- que algo bueno debe tener:

"Como dice Vargas Llosa, el nivel de barbarie en el que está sumida la Argentina surge de manera ostensible si comparamos que en el mismo día de ayer las masas británicas se convocaron para festejar alegre y civilizadamente una boda en su familia real, en la monarquía que los adorna, mientras que aquí en esta Argentina barbárica se realizaba quizás el acto más grande del Día de los Trabajadores que se haga en Sudamérica.

Y el acto fue encabezado por un ser demonizado por los medios, acusado de piantavotos para la clase media, enemigo del establishment y de los políticos que hacen campaña a su costo. Cualquiera que quiere posar de prócer de la ética sigue el consejo del “péguele a Moyano”. Como dijo el susodicho en su discurso: “Nos vienen a hablar de moral con la bragueta abierta”.

Tanta palabra hueca, tanto desprecio y oportunismo barato, tanta campaña para autoconvencernos de que somos deleznables, termina por generar simpatía por lo que se critica o sea, por esta supuesta barbarie que por primera vez en muchos años incluye en todos los sentidos en vez de excluir, como sucedía cuando Argentina era “civilizada”, en los ’90, en la Década Infame o en la dictadura. Y tanto encarnizamiento con Moyano lleva a pensar también que algo bueno debe tener."

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